La economía circular es la palabra de moda, pero, ¿de qué se trata? El objetivo es “la producción de bienes y servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía”, según la Fundación para la Economía Circular. Economía y medio ambiente unidos por fin.

Sus defensores quieren implementar una nueva economía y la denominan circular, en contraposición a la lineal, que es la predominante hasta ahora, porque se basa en el principio de ‘cerrar el ciclo de vida’ o el círculo de los productos. Todo proceso de producción o fabricación de bienes y servicios conlleva un coste ambiental, ya que supone el consumo de recursos naturales y no puede ser gratuito. Así, por ejemplo, al diseñar un coche, el fabricante debe tener en cuenta qué va a pasar con cada uno de los tornillos, tuercas, ruedas amortiguadores, asientos o manguitos una vez que el coche haya hecho todos los kilómetros que podía y sea llevado al desguace.

Con el modelo económico y de desarrollo actual, estamos agotando ciertos recursos naturales, por lo que la economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utilice y optimice los materiales y residuos, dándoles una segunda vida. Así, el producto debe ser diseñado para ser reutilizado y reciclado; es decir, gracias al ecodiseño, desde la primera pieza hasta la última  pueden reutilizarse o reciclarse una vez terminada su vida útil. Con la economía circular se trata de convertir los hasta ahora considerados residuos, en nuevas materias primas. Y además, generar empleo en el contexto de la llamada economía verde.

Cada europeo consume catorce toneladas de materias primas y genera otras cinco de basura al año. La economía circular plantea frente a tirar, reutilizar, reparar o reciclar los productos o sus materiales, con la finalidad de reducir nuestros residuos. La economía circular ha generado (y sigue generando) no sólo informes y documentos técnicos, sino también ensayos muy interesantes.